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Muy mal acostumbrada Muy mal acostumbrada

Doña Remedios, me casé y me fui a vivir con la familia de mi esposo, pero resulta que nunca tenía privacidad con mi esposo, los fines de semana que quería salir con él, siempre el hermano lo llamaba para salir juntos, cuando íbamos al cine teníamos que ver lo que el hermano quisiera y no lo que yo o mi pareja queríamos ver, cuando no era el hermano era un amigo, cuando no era la hermana y así pasaba todo el tiempo. En los restaurantes pasaba lo mismo, nunca había privacidad, siempre el hermano estaba metido, hasta que enfrenté a mi esposo y le dije que nos fuéramos de la casa de la mamá y así fue, desde entonces hacemos los planes solo para nosotros dos, pues ya no me siento bien cuando andamos en grupo; no sé si es egoísmo, además él me dice que yo soy solitaria y que no me gusta compartir, pero no sé si lo que me pasa es que soy así por mi experiencia vivida en su casa. Otro problema es que ya la familia de él no me habla porque dice que yo la dividí, me voy a enloquecer, por favor qué hago.

Respuesta, Querida amiga, como decimos en esta región, ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre, los extremos en todo son malos, así que debes aprender a ceder un poco, no puedes abusar del gusto que se te dio. Mi recomendación es que sigas planeando salidas a solas con tu esposo, que sean una o dos por mes, y a eso le agregues salidas con amigos y familia, como lo venían haciendo, podrían hablar también de dos veces por mes, de esta manera compartes sola con él las veces que necesiten e igual comparten con otras personas, esto es muy sano para oxigenar la relación y para que no caigan en la monotonía.

Cuéntele a doña remedios


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